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La búsqueda de la identidad en la arquitectura peruana

Collage por Fabio Rodríguez Desde la década de 1980 y a partir de la teoría del regionalismo crítico planteada por Kenneth Frampton , la integración de elementos característicos del contexto físico y sociocultural en los proyectos arquitectónicos forma parte de un enfoque de diseño de suma importancia para la región latinoamericana. Con procesos históricos similares y con resultados muy distintos, el presente artículo explora casos paralelos entre la arquitectura de Brasil , México y Perú, estableciendo las bases que brindan un panorama sobre la identidad de la arquitectura peruana en el contexto latinoamericano contemporáneo , y los retos pendientes que ésta enfrenta. Mayor información después del salto.


Collage por Fabio Rodríguez

Collage por Fabio Rodríguez

Desde la década de 1980 y a partir de la teoría del regionalismo crítico planteada por Kenneth Frampton, la integración de elementos característicos del contexto físico y sociocultural en los proyectos arquitectónicos forma parte de un enfoque de diseño de suma importancia para la región latinoamericana. Con procesos históricos similares y con resultados muy distintos, el presente artículo explora casos paralelos entre la arquitectura de Brasil, México y Perú, estableciendo las bases que brindan un panorama sobre la identidad de la arquitectura peruana en el contexto latinoamericano contemporáneo, y los retos pendientes que ésta enfrenta. Mayor información después del salto.

La arquitectura contemporánea en Latinoamérica tiene sus orígenes en la introducción de la modernidad a partir de la década de 1940. La influencia extranjera de figuras como Le Corbusier, Walter Gropius y Josep Luis Sert se reflejaba en la nueva arquitectura de países como Brasil, México, Argentina, Chile, Colombia y Perú, trasladando sin modificaciones los postulados de la modernidad europea. El surgimiento de movimientos locales permitió la adecuación de estas ideas al territorio latinoamericano, convirtiéndose en poco tiempo en una arquitectura de referencia internacional. A partir de este momento, el proceso de cambios que define la arquitectura de nuestros días mantiene muchas similitudes en cada uno de los países mencionados, a pesar de encontrarse en contextos muy distintos.

En su investigación sobre las vanguardias de la arquitectura latinoamericana, el arquitecto Humberto Viccina considera tres periodos históricos comunes: un periodo de aceptación del estilo moderno (décadas de 1940 a 1960), un periodo de ruptura relacionado a la búsqueda de un estilo local (década de 1970 a 1990) y un período que consolida el camino encontrado luego de esta ruptura (década del 2000 hasta la actualidad). A continuación se dará una aproximación a los procesos históricos de Brasil y México, para luego establecer una comparación con el caso peruano.


vía vanguardiasarquitectura.blogspot.pe

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Brasil y la consolidación de un estilo moderno local
El periodo de aceptación de la arquitectura moderna en Brasil se centra en la década de 1940, cuando el gobierno de Getulio Vargas propone establecer mediante reformas estatales la modernización de Rio de Janeiro, destacando este estilo por sobre tendencias neocolonialistas o académicas. En este contexto, Lauro Calcavanti considera dos sucesos como determinantes en la consolidación de la arquitectura moderna brasileña: El diseño y construcción del pabellón de Brasil para la Exposición Universal de Nueva York (1939-40) y la exposición itinerante Brasil construye del Museo de Arte Moderno (1943-46).

El reconocimiento mundial que tendría la arquitectura brasileña luego de estos eventos la posicionaría como un referente latinoamericano. En palabras del arquitecto Henry-Russell Hitchcock, Brasil era “el centro de actividad del talento más original en arquitecturaOscar Niemeyer. Sin duda, el lenguaje de Niemeyer marcó un antes y un despúes en la obra de sus congéneres y generó la creación de un lenguaje nacional liberado por completo del funcionalismo racional europeo: una arquitectura nueva caracterizada por la flexibilidad de sus volúmenes y el usos de brises-soleil, que tuvo su telón de fondo en la construcción de Brasilia (1957-1960).

A fines de la década de 1950 y en evidente contraste a la propuesta de Niemeyer surge la Escuela Paulista, término que se utiliza para describir la producción de un grupo de arquitectos liderados por Vilanova Artigas y Paulo Mendes da Rocha. El arquitecto Ghillerme Wisnik describe como las principales características de esta arquitectura el amplio uso del concreto armado o pretensado, la volumetría compacta coronada por una cobertura reflectante, el predominio de frontones ciegos y el énfasis de una espacialidad interna continua.


Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Sao Paulo. Arq. Vilanova Artigas. Image © flickr Fernando Stankuns

Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Sao Paulo. Arq. Vilanova Artigas. Image © flickr Fernando Stankuns

Ambos movimientos hacen eco en la arquitectura brasileña de hoy, basándose en grandes hitos como la Catedral de Brasilia, el Museo de Arte de Sao Paulo, el Ministerio de Educación y Salud y la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Sao Paulo. Oficinas como Terra e Tuma ArquitetosBrasil arquiteturaFGMF Arquitectos e Hiperstudio demuestran que la nueva generación mantiene la calidad de sus predecesores en una sólida identidad arquitectónica.


Oficinas Sebrae. Arq. Alvaro Puntoni. Image © Nelson Kon


Museo de Arte de Sao Paulo. Arq. Lina Bo Bardi.. Image © Usuario de Flickr: Rodrigo_Soldon


Pabellón Brasileño para la Exposición Universal de 1939. Arq, Lucio Costa y Arq. Oscar Niemeyer.. Image vía Arqtexto 16


Iglesia de Pampulha. Arq. Oscar Niemeyer. Image © Usuario de Flickr: Bruno do Val benes

México y la búsqueda de sus raíces a través de la arquitectura
La arquitectura mexicana puede ser interpretada como la búsqueda continua de una forma que exprese lo que significa ser mexicano, en tendencias que variaban entre lo precolombino y lo colonial desde la revolución de 1910. De acuerdo a José Aldrete-Haas, esta búsqueda se expresaba en dos tendencias: La replicación de referencias históricas locales, tales como la colonial o la precolombina, y la “mexicanización” de tendencias internacionales, tales como una incipiente modernidad.

Entre las corrientes que rescatan la replicación de referencias históricas o “anacronismo” tenemos el estilo maya y el estilo neocolonial. Iniciado en 1920, en Yucatán, el primer estilo incluía motivos decorativos maya a edificios de índole colonial y, más adelante, a proyectos con influencias Art Deco. El estilo neocolonial buscaba, por otro lado, capturar la “esencia” de la arquitectura mexicana replicando elementos como patios, motivos coloniales y materiales tradicionales. Fue adoptado como estilo oficial durante de 1920 y 1930, siendo usado para importantes edificios públicos como escuelas y hospitales.


Museo de Anahuacalli. Diego Rivera. Image vía pueblosmexico.com

Museo de Anahuacalli. Diego Rivera. Image vía pueblosmexico.com

En la década de 1940 México era la cumbre del nacionalismo cultural. En este periodo se dio un acelerado incremento en las construcciones con características modernas, consolidando este tipo de arquitectura frente a otras tendencias. Sin embargo, este éxito trajo consigo una generalización de la arquitectura que tan solo se redujo a una copia sin sentido ni calidad. Esto conllevó a que la arquitectura mexicana cambie de dirección hacia una producción más emocional con características tradicionales y regionales. En este proceso se retoman algunos principios de arte nacionalista, originándose un nuevo movimiento denominado Integración Plástica, creado por un grupo de arquitectos, escultores, pintores y diseñadores, que tomaban como ejes la orientación del arte hacia lo social y el trabajo interdisciplinario. La Ciudad Universitaria de la UNAM, con sus grandes murales con temas prehispánicos, es una de las obras más representativas de este movimiento.

En este contexto surge la figura de Luis Barragán, arquitecto que fue en contra del rígido racionalismo de los modernistas iniciales y humanizó la arquitectura reforzando su relación con la naturaleza y los patrones de la vida ordinaria. Para él, los proyectos debían ir más allá de la función para crear emociones como la serenidad, intimidad y sorpresa como respuesta a la frivolidad de la arquitectura funcional. Es así como la arquitectura de Barragán se volvió un nuevo referente, adquiriendo el estatus de nueva tradición.

Esta nueva tradición inspira algunas veces trabajos de gran calidad, aunque en la mayoría de casos genera proyectos que se limitan a imitar el lenguaje formal de Barragán. Entre aquellos que siguieron este estilo de la mejor manera se encuentra Ricardo Legorreta, quien fue consiguiendo un lenguaje propio a partir de las formas en la arquitectura de su maestro.


Biblioteca UNAM. Arq. José O'Gorman. Image Cortesía de dgcs.unam.mx


Casa Estudio Barragán. Arq. Luis Barragán.. Image © Usuario de Flickr: LrBln


Pabellón Hacienda Matao. Legorreta+Legorreta. Image © Cristiano Mascaro


Edificio Reforma 27. Arq. Alberto Kalach. Image © Yoshihiro Koitani

Perú y la búsqueda de referentes en la arquitectura
La arquitectura peruana mantiene un proceso similar al caso mexicano, aunque con resultados distantes. En la década de 1930 el Perú se encontraba ante un eclecticismo arquitectónico caracterizado por estilos como el académico (representado por la obra de Claude Sahut y Rafael Marquina), el neoperuano (representado por Manuel Piqueras), y el neocolonial (representado por Guillermo de Jaxa Malachowski). Contrario a los otros casos, fue el estilo neocolonial el que destacó de entre los demás, manteniéndose con fuerza hasta 1945. Paralelamente, surgían estilos de modernidad incipiente como el art-deco y el estilo buque.


Museo de la Cultura Peruana. Arq. Ricardo de Jaxa Malachowski. Image vía Ministerio de Cultura del Perú

Museo de la Cultura Peruana. Arq. Ricardo de Jaxa Malachowski. Image vía Ministerio de Cultura del Perú

Fue a mediados de 1940 que el pensamiento moderno cobra importancia en la arquitectura peruana con la creación de la Agrupación Espacio, liderada por el arquitecto Luis Miró Quesada. La difusión de estas ideas fue propalada gracias a la revista El Arquitecto Peruano y a la reforma en la enseñanza en la enseñanza de la arquitectura en la Escuela Nacional de Ingenieros. Los principios de Gropius y Le Corbusier influyeron directamente en pioneros de la modernidad como Teodoro Cron, Adolfo Córdova, Carlos Williams y Paul Linder. A partir de 1950 este tipo de arquitectura se consolida en nuestro país y nos brinda obras de gran calidad como el Edificio Atlas de Walter Weberhofer y José Álvarez Calderón, la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UNI de Mario Bianco y la Unidad Vecinal No. 3, de un equipo conformado por reconocidos arquitectos como Fernando Belaunde Terry y Alfredo Dammert.

En este periodo surge la figura de Enrique Seoane Ros, arquitecto que realiza una búsqueda formal que conjugue el racionalismo moderno con motivos peruanos prehispánicos o coloniales.Su vasta producción en zonas como el Centro Histórico de Lima nos permite ser testigos de su constante inventiva en la exploración de lo nacional: obras como el Ministerio de Educación y el edificio La Fénix significan un aporte valioso para la arquitectura peruana de hoy. Las siguientes tres décadas mantienen esta línea proyectual con íconos como el conjunto habitacional Chabuca Granda de José García Bryce, la casa Ghezzi de Juvenal Baracco y la Casa Velarde de Emilio Soyer Nash.


Casa Wiracocha. Arq. Luis Miró Quesada. Image vía Blog Habitar


Casa Velarde. Arq. Emilio Soyer Nash. Image vía Arqandina


Casa Ghezzi. Arq. Juvenal Baracco. Image © Juvenal Baracco


Casa Pachacamac. Arq. Luis Longhi. Image © Elsa Ramirez

En la última década se perciben reflexiones importantes en una nueva generación que pugna por rescatar aspectos tradicionales o propios pero una visión esencial y lógica de la arquitectura. Las reflexione de arquitectura en el desierto de Alexia León (Conferencia en Harvard University), la obra de Barclay & Crousse en proyectos como Lugar de la Memoria, así como la reflexión sobre la identidad andina en los trabajos de Luis Longhi, parecen abrir todo un periodo de renovación en la arquitectura peruana contemporánea, con ideas que aportan de manera singular a la riqueza de contenidos con que se presenta el momento global actual. Sin embargo, en comparación al caso brasileño o mexicano, la arquitectura peruana está en búsqueda aun de un referente trascendental, en un escenario que podría perfilarse como bastante prometedor debido al ímpetu de las nuevas generaciones.

Desde la década de 1980 y a partir de la teoría del regionalismo crítico planteada por Kenneth Frampton, la integración de elementos característicos del contexto físico y sociocultural en los proyectos arquitectónicos forma parte de un enfoque de diseño de suma importancia para la región latinoamericana. Con procesos históricos similares y con resultados muy distintos, el presente artículo explora casos paralelos entre la arquitectura de Brasil, México y Perú, estableciendo las bases que brindan un panorama sobre la identidad de la arquitectura peruana en el contexto latinoamericano contemporáneo, y los retos pendientes que ésta enfrenta. Mayor información después del salto.

La arquitectura contemporánea en Latinoamérica tiene sus orígenes en la introducción de la modernidad a partir de la década de 1940. La influencia extranjera de figuras como Le Corbusier, Walter Gropius y Josep Luis Sert se reflejaba en la nueva arquitectura de países como Brasil, México, Argentina, Chile, Colombia y Perú, trasladando sin modificaciones los postulados de la modernidad europea. El surgimiento de movimientos locales permitió la adecuación de estas ideas al territorio latinoamericano, convirtiéndose en poco tiempo en una arquitectura de referencia internacional. A partir de este momento, el proceso de cambios que define la arquitectura de nuestros días mantiene muchas similitudes en cada uno de los países mencionados, a pesar de encontrarse en contextos muy distintos.

En su investigación sobre las vanguardias de la arquitectura latinoamericana, el arquitecto Humberto Viccina considera tres periodos históricos comunes: un periodo de aceptación del estilo moderno (décadas de 1940 a 1960), un periodo de ruptura relacionado a la búsqueda de un estilo local (década de 1970 a 1990) y un período que consolida el camino encontrado luego de esta ruptura (década del 2000 hasta la actualidad). A continuación se dará una aproximación a los procesos históricos de Brasil y México, para luego establecer una comparación con el caso peruano.


vía vanguardiasarquitectura.blogspot.pe

vía vanguardiasarquitectura.blogspot.pe

Brasil y la consolidación de un estilo moderno local
El periodo de aceptación de la arquitectura moderna en Brasil se centra en la década de 1940, cuando el gobierno de Getulio Vargas propone establecer mediante reformas estatales la modernización de Rio de Janeiro, destacando este estilo por sobre tendencias neocolonialistas o académicas. En este contexto, Lauro Calcavanti considera dos sucesos como determinantes en la consolidación de la arquitectura moderna brasileña: El diseño y construcción del pabellón de Brasil para la Exposición Universal de Nueva York (1939-40) y la exposición itinerante Brasil construye del Museo de Arte Moderno (1943-46).

El reconocimiento mundial que tendría la arquitectura brasileña luego de estos eventos la posicionaría como un referente latinoamericano. En palabras del arquitecto Henry-Russell Hitchcock, Brasil era “el centro de actividad del talento más original en arquitecturaOscar Niemeyer. Sin duda, el lenguaje de Niemeyer marcó un antes y un despúes en la obra de sus congéneres y generó la creación de un lenguaje nacional liberado por completo del funcionalismo racional europeo: una arquitectura nueva caracterizada por la flexibilidad de sus volúmenes y el usos de brises-soleil, que tuvo su telón de fondo en la construcción de Brasilia (1957-1960).

A fines de la década de 1950 y en evidente contraste a la propuesta de Niemeyer surge la Escuela Paulista, término que se utiliza para describir la producción de un grupo de arquitectos liderados por Vilanova Artigas y Paulo Mendes da Rocha. El arquitecto Ghillerme Wisnik describe como las principales características de esta arquitectura el amplio uso del concreto armado o pretensado, la volumetría compacta coronada por una cobertura reflectante, el predominio de frontones ciegos y el énfasis de una espacialidad interna continua.


Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Sao Paulo. Arq. Vilanova Artigas. Image © flickr Fernando Stankuns

Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Sao Paulo. Arq. Vilanova Artigas. Image © flickr Fernando Stankuns

Ambos movimientos hacen eco en la arquitectura brasileña de hoy, basándose en grandes hitos como la Catedral de Brasilia, el Museo de Arte de Sao Paulo, el Ministerio de Educación y Salud y la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Sao Paulo. Oficinas como Terra e Tuma ArquitetosBrasil arquiteturaFGMF Arquitectos e Hiperstudio demuestran que la nueva generación mantiene la calidad de sus predecesores en una sólida identidad arquitectónica.


Oficinas Sebrae. Arq. Alvaro Puntoni. Image © Nelson Kon


Museo de Arte de Sao Paulo. Arq. Lina Bo Bardi.. Image © Usuario de Flickr: Rodrigo_Soldon


Pabellón Brasileño para la Exposición Universal de 1939. Arq, Lucio Costa y Arq. Oscar Niemeyer.. Image vía Arqtexto 16


Iglesia de Pampulha. Arq. Oscar Niemeyer. Image © Usuario de Flickr: Bruno do Val benes

México y la búsqueda de sus raíces a través de la arquitectura
La arquitectura mexicana puede ser interpretada como la búsqueda continua de una forma que exprese lo que significa ser mexicano, en tendencias que variaban entre lo precolombino y lo colonial desde la revolución de 1910. De acuerdo a José Aldrete-Haas, esta búsqueda se expresaba en dos tendencias: La replicación de referencias históricas locales, tales como la colonial o la precolombina, y la “mexicanización” de tendencias internacionales, tales como una incipiente modernidad.

Entre las corrientes que rescatan la replicación de referencias históricas o “anacronismo” tenemos el estilo maya y el estilo neocolonial. Iniciado en 1920, en Yucatán, el primer estilo incluía motivos decorativos maya a edificios de índole colonial y, más adelante, a proyectos con influencias Art Deco. El estilo neocolonial buscaba, por otro lado, capturar la “esencia” de la arquitectura mexicana replicando elementos como patios, motivos coloniales y materiales tradicionales. Fue adoptado como estilo oficial durante de 1920 y 1930, siendo usado para importantes edificios públicos como escuelas y hospitales.


Museo de Anahuacalli. Diego Rivera. Image vía pueblosmexico.com

Museo de Anahuacalli. Diego Rivera. Image vía pueblosmexico.com

En la década de 1940 México era la cumbre del nacionalismo cultural. En este periodo se dio un acelerado incremento en las construcciones con características modernas, consolidando este tipo de arquitectura frente a otras tendencias. Sin embargo, este éxito trajo consigo una generalización de la arquitectura que tan solo se redujo a una copia sin sentido ni calidad. Esto conllevó a que la arquitectura mexicana cambie de dirección hacia una producción más emocional con características tradicionales y regionales. En este proceso se retoman algunos principios de arte nacionalista, originándose un nuevo movimiento denominado Integración Plástica, creado por un grupo de arquitectos, escultores, pintores y diseñadores, que tomaban como ejes la orientación del arte hacia lo social y el trabajo interdisciplinario. La Ciudad Universitaria de la UNAM, con sus grandes murales con temas prehispánicos, es una de las obras más representativas de este movimiento.

En este contexto surge la figura de Luis Barragán, arquitecto que fue en contra del rígido racionalismo de los modernistas iniciales y humanizó la arquitectura reforzando su relación con la naturaleza y los patrones de la vida ordinaria. Para él, los proyectos debían ir más allá de la función para crear emociones como la serenidad, intimidad y sorpresa como respuesta a la frivolidad de la arquitectura funcional. Es así como la arquitectura de Barragán se volvió un nuevo referente, adquiriendo el estatus de nueva tradición.

Esta nueva tradición inspira algunas veces trabajos de gran calidad, aunque en la mayoría de casos genera proyectos que se limitan a imitar el lenguaje formal de Barragán. Entre aquellos que siguieron este estilo de la mejor manera se encuentra Ricardo Legorreta, quien fue consiguiendo un lenguaje propio a partir de las formas en la arquitectura de su maestro.


Biblioteca UNAM. Arq. José O'Gorman. Image Cortesía de dgcs.unam.mx


Casa Estudio Barragán. Arq. Luis Barragán.. Image © Usuario de Flickr: LrBln


Pabellón Hacienda Matao. Legorreta+Legorreta. Image © Cristiano Mascaro


Edificio Reforma 27. Arq. Alberto Kalach. Image © Yoshihiro Koitani

Perú y la búsqueda de referentes en la arquitectura
La arquitectura peruana mantiene un proceso similar al caso mexicano, aunque con resultados distantes. En la década de 1930 el Perú se encontraba ante un eclecticismo arquitectónico caracterizado por estilos como el académico (representado por la obra de Claude Sahut y Rafael Marquina), el neoperuano (representado por Manuel Piqueras), y el neocolonial (representado por Guillermo de Jaxa Malachowski). Contrario a los otros casos, fue el estilo neocolonial el que destacó de entre los demás, manteniéndose con fuerza hasta 1945. Paralelamente, surgían estilos de modernidad incipiente como el art-deco y el estilo buque.


Museo de la Cultura Peruana. Arq. Ricardo de Jaxa Malachowski. Image vía Ministerio de Cultura del Perú

Museo de la Cultura Peruana. Arq. Ricardo de Jaxa Malachowski. Image vía Ministerio de Cultura del Perú

Fue a mediados de 1940 que el pensamiento moderno cobra importancia en la arquitectura peruana con la creación de la Agrupación Espacio, liderada por el arquitecto Luis Miró Quesada. La difusión de estas ideas fue propalada gracias a la revista El Arquitecto Peruano y a la reforma en la enseñanza en la enseñanza de la arquitectura en la Escuela Nacional de Ingenieros. Los principios de Gropius y Le Corbusier influyeron directamente en pioneros de la modernidad como Teodoro Cron, Adolfo Córdova, Carlos Williams y Paul Linder. A partir de 1950 este tipo de arquitectura se consolida en nuestro país y nos brinda obras de gran calidad como el Edificio Atlas de Walter Weberhofer y José Álvarez Calderón, la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UNI de Mario Bianco y la Unidad Vecinal No. 3, de un equipo conformado por reconocidos arquitectos como Fernando Belaunde Terry y Alfredo Dammert.

En este periodo surge la figura de Enrique Seoane Ros, arquitecto que realiza una búsqueda formal que conjugue el racionalismo moderno con motivos peruanos prehispánicos o coloniales.Su vasta producción en zonas como el Centro Histórico de Lima nos permite ser testigos de su constante inventiva en la exploración de lo nacional: obras como el Ministerio de Educación y el edificio La Fénix significan un aporte valioso para la arquitectura peruana de hoy. Las siguientes tres décadas mantienen esta línea proyectual con íconos como el conjunto habitacional Chabuca Granda de José García Bryce, la casa Ghezzi de Juvenal Baracco y la Casa Velarde de Emilio Soyer Nash.


Casa Wiracocha. Arq. Luis Miró Quesada. Image vía Blog Habitar


Casa Velarde. Arq. Emilio Soyer Nash. Image vía Arqandina


Casa Ghezzi. Arq. Juvenal Baracco. Image © Juvenal Baracco


Casa Pachacamac. Arq. Luis Longhi. Image © Elsa Ramirez

En la última década se perciben reflexiones importantes en una nueva generación que pugna por rescatar aspectos tradicionales o propios pero una visión esencial y lógica de la arquitectura. Las reflexione de arquitectura en el desierto de Alexia León (Conferencia en Harvard University), la obra de Barclay & Crousse en proyectos como Lugar de la Memoria, así como la reflexión sobre la identidad andina en los trabajos de Luis Longhi, parecen abrir todo un periodo de renovación en la arquitectura peruana contemporánea, con ideas que aportan de manera singular a la riqueza de contenidos con que se presenta el momento global actual. Sin embargo, en comparación al caso brasileño o mexicano, la arquitectura peruana está en búsqueda aun de un referente trascendental, en un escenario que podría perfilarse como bastante prometedor debido al ímpetu de las nuevas generaciones.

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La búsqueda de la identidad en la arquitectura peruana

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La búsqueda de la identidad en la arquitectura peruana

Collage por Fabio Rodríguez Desde la década de 1980 y a partir de la teoría del regionalismo crítico planteada por Kenneth Frampton , la integración de elementos característicos del contexto físico y sociocultural en los proyectos arquitectónicos forma parte de un enfoque de diseño de suma importancia para la región latinoamericana. Con procesos históricos similares y con resultados muy distintos, el presente artículo explora casos paralelos entre la arquitectura de Brasil , México y Perú, estableciendo las bases que brindan un panorama sobre la identidad de la arquitectura peruana en el contexto latinoamericano contemporáneo , y los retos pendientes que ésta enfrenta. Mayor información después del salto

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