Skip to content →

Agresiva y relajante a la vez: Casa 18.36.54 de Daniel Libeskind

> Inspirado en su propio diseño para El Museo Judío en Berlín, Daniel Libeskind resolvió esta casa, denominada como 18.36.54. Los clientes que solicitaron este proyecto querían una casa con las cualidades del Museo -paredes, techos y suelos inclinados que hacen del espacio un lugar con mucho movimiento- pero que también funcionara como un refugio donde poder relajarse, leer, cocinar y disfrutar del paisaje. De esta manera, respondiendo a los deseos de los clientes, la Casa 18.36.54 fue construida con paneles de acero inoxidable que se posa sobre una loma cubierta de hierba como un pájaro ruso constructivista.

>

Inspirado en su propio diseño para El Museo Judío en Berlín, Daniel Libeskind resolvió esta casa, denominada como 18.36.54. Los clientes que solicitaron este proyecto querían una casa con las cualidades del Museo -paredes, techos y suelos inclinados que hacen del espacio un lugar con mucho movimiento- pero que también funcionara como un refugio donde poder relajarse, leer, cocinar y disfrutar del paisaje.

De esta manera, respondiendo a los deseos de los clientes, la Casa 18.36.54 fue construida con paneles de acero inoxidable que se posa sobre una loma cubierta de hierba como un pájaro ruso constructivista. Los pliegues y aristas siguen una serie matemática que guió a Libeskind y dio nombre a la casa.







La puerta de entrada esta oculta entre ángulos de acero bruñido, lo que le da un toque expresionista, similar al cine alemán de los años veinte. No obstante este tipo de detalles, la casa es elegante y acogedora.







La cara inferior de la cubierta de acero inoxidable está revestida de madera de roble – roble oscuro, cálido, reconfortante. Una vez dentro, una rampa atrae poco a poco a los usuarios hacia el salón y la chimenea, alrededor de la cual se sitúa un sofá en zigzag.







Libeskind diseñó todos los muebles empotrados, incluyendo una mesa de comedor, bancos y numerosos elementos, aunque los clientes intercalaron algunos artículos, tales como sillas Jorge III y lámparas tradicionales, como contraste.







Los alzados y la planta mezclan esquinas y recovecos privados con espacios abiertos. Aberturas de cristal, sin cortinas ni persianas, introducen las vistas del paisaje. Este “vidrio intersticial”, en palabras de Libeskind, se inserta entre los pliegues de la cubierta.







Sólo una pared vertical detrás de la cocina se erige como una ofrenda al pragmatismo euclidiano. Incluso la chimenea se sitúa en una pared inclinada.















Todos los detalles de la casa crean un objeto artesanal que asombra con su presencia “agresiva y relajante”. El resultado de este diseño es una acogedora casa de campo radicalmente experimental en para vivir y entretenerse.

>

>

Inspirado en su propio diseño para El Museo Judío en Berlín, Daniel Libeskind resolvió esta casa, denominada como 18.36.54. Los clientes que solicitaron este proyecto querían una casa con las cualidades del Museo -paredes, techos y suelos inclinados que hacen del espacio un lugar con mucho movimiento- pero que también funcionara como un refugio donde poder relajarse, leer, cocinar y disfrutar del paisaje.

De esta manera, respondiendo a los deseos de los clientes, la Casa 18.36.54 fue construida con paneles de acero inoxidable que se posa sobre una loma cubierta de hierba como un pájaro ruso constructivista. Los pliegues y aristas siguen una serie matemática que guió a Libeskind y dio nombre a la casa.







La puerta de entrada esta oculta entre ángulos de acero bruñido, lo que le da un toque expresionista, similar al cine alemán de los años veinte. No obstante este tipo de detalles, la casa es elegante y acogedora.







La cara inferior de la cubierta de acero inoxidable está revestida de madera de roble – roble oscuro, cálido, reconfortante. Una vez dentro, una rampa atrae poco a poco a los usuarios hacia el salón y la chimenea, alrededor de la cual se sitúa un sofá en zigzag.







Libeskind diseñó todos los muebles empotrados, incluyendo una mesa de comedor, bancos y numerosos elementos, aunque los clientes intercalaron algunos artículos, tales como sillas Jorge III y lámparas tradicionales, como contraste.







Los alzados y la planta mezclan esquinas y recovecos privados con espacios abiertos. Aberturas de cristal, sin cortinas ni persianas, introducen las vistas del paisaje. Este “vidrio intersticial”, en palabras de Libeskind, se inserta entre los pliegues de la cubierta.







Sólo una pared vertical detrás de la cocina se erige como una ofrenda al pragmatismo euclidiano. Incluso la chimenea se sitúa en una pared inclinada.















Todos los detalles de la casa crean un objeto artesanal que asombra con su presencia “agresiva y relajante”. El resultado de este diseño es una acogedora casa de campo radicalmente experimental en para vivir y entretenerse.

>

Leer el original aquí:
Agresiva y relajante a la vez: Casa 18.36.54 de Daniel Libeskind

Published in acero acero inoxidable Arquitectura Arte Berlín Cocina cortinas cristal Daniel Libeskind espacios madera mesa Muebles OMA paisaje Panel persianas pliegues puerta roble silla Uncategorized vidrio

0